¡AUXILIO, MI MARIDO RONCA!‏

Mi marido ronca

Mi marido ronca

“CUANDO MI ESPOSO RONCA SUENA COMO TREN DE CARGA. MIS HIJOS ME FASTIDIAN DICIÉNDOME QUE YO DEBO TENER ALGUNA OBSTRUCCIÓN EN LOS OÍDOS PORQUE SÓLO ASÍ SE EXPLICA QUE SIGA COMPARTIENDO LA CAMA CON ÉL”.
(ELENA, 54 AÑOS)

“TENGO 5 AÑOS DE CASADA Y LA VERDAD ES QUE NO ME PUEDO QUEJAR, LA NUESTRA ES UNA RELACIÓN MUY BUENA. EL ÚNICO INCONVENIENTE ES QUE DESDE QUE ROBERTO, MI ESPOSO, ENGORDÓ, HA COMENZADO A RONCAR Y LA VERDAD ES QUE ME DESVELO PORQUE HACE MUCHO RUÍDO. YA LE DIJE QUE SI NO HACE DIETA Y EJERCICIOS, VOY A TENER QUE MUDARME AL OTRO CUARTO”.
(VIVIANA, 32 AÑOS)

“YO NO PUEDO PEGAR EL OJO DE NOCHE PORQUE MI MARIDO RONCA TANTO QUE TENGO MIEDO QUE SE VAYA A AHOGAR. UNA AMIGA ME DIJO QUE LEYÓ UN ARTÍCULO EN EL QUE ADVERTÍAN QUE EL RONQUIDO PUEDE LLEVAR A LA MUERTE. YO SIEMPRE LO MIRO Y CUANDO VEO QUE PASA MUCHO TIEMPO Y NO RESPIRA, LO MUEVO Y LE DIGO QUE SE PONGA DE COSTADO. NO SÉ A QUÉ SE DEBE ESTO, PERO YA LO CONVENCÍ PARA IR A VER AL MÉDICO”.
(JUANA, 45)

“A MÍ ME DA PENA PORQUE SÉ QUE MIS RONQUIDOS NO DEJAN DORMIR BIEN A MI MUJER. HACE POCO, LA POBRE VINO A CASA TODA EMOCIONADA CON UNOS PARCHES QUE SE PONEN ENCIMA DE LA NARÍZ, PROBÉ, PERO NO FUNCIONÓ. ELLA NO SE QUEJA, PERO YO ME SIENTO CULPABLE. NO TENGO SOBREPESO, PERO TAMPOCO ENTIENDO POR QUÉ RONCO”.
(ANTONIO, 41)

SEGÚN ESTUDIOS RECIENTES, LAS PERSONAS CON SOBREPESO U OBESIDAD, ASÍ COMO LOS HOMBRES TIENEN MÁS RIESGO DE PADECER TRASTORNOS DEL SUEÑO. ACTUALMENTE, SE ESTIMA QUE EL 65% DE LOS HOMBRES Y EL 40% DE MUJERES RONCA.

“EL SONIDO CONOCIDO COMO RONQUIDO SE PRODUCE POR UNA OBSTRUCCIÓN AL LIBRE FLUJO DEL AIRE A TRAVÉS DE LOS PASAJES EXISTENTES EN LA PARTE POSTERIOR DE LA BOCA Y NARIZ. ESTA ES LA PARTE DE LAS VÍAS RESPIRATORIAS QUE PUEDE OBSTRUIRSE Y EN DONDE LA LENGUA Y LA GARGANTA SUPERIOR COINCIDEN CON EL PALADAR BLANDO Y LA ÚVULA O CAMPANILLA. CUANDO ESTAS ESTRUCTURAS CHOCAN ENTRE SÍ, SE PRODUCE UNA VIBRACIÓN DURANTE LA RESPIRACIÓN Y SE GENERA EL RONQUIDO”, EXPLICA EL NEUMÓLOGO VÍCTOR TORERO.
LAS RAZONES AÚN NO ESTÁN MUY CLARAS, PERO DURANTE EL SUEÑO PROFUNDO, LA RESPIRACIÓN PUEDE DETENERSE POR ALGUNOS SEGUNDOS. ESTOS PERÍODOS DE FALTA DE RESPIRACIÓN SE CONOCEN COMO APNEAS.
“DESPUÉS DE UNA APNEA EL PACIENTE HARÁ INTENTOS DESESPERADOS POR VOLVER A RESPIRAR, INCLUSO PUEDE DESPERTARSE AGITADO. LOS PACIENTES NO DUERMEN BIEN, NO DESCANSAN LO SUFICIENTE Y POR LA MAÑANA PUEDEN SENTIRSE ADORMILADOS. ESTA SOMNOLENCIA ES PELIGROSA, SOBRETODO SI LA PERSONA MANEJA AUTOMÓVIL O MAQUINARIA. ALGUNOS PACIENTES PUEDEN QUEDARSE DORMIDOS POR UN MOMENTO Y CAUSAR UN ACCIDENTE”, ADVIERTE EL ESPECIALISTA.
TAMBIÉN SE DOCUMENTA QUE PERSONAS CON OBSTRUCCIÓN NASAL, VÍA RESPIRATORIA ESTRECHA Y DEFORMACIONES EN EL PALADAR Y MAXILAR TAMBIÉN PUEDEN PADECER APNEA DEL SUEÑO. HAY OTROS FACTORES EXTERNOS COMO EL CONSUMO DE ALCOHOL O SEDANTES ANTES DE DORMIR. OTROS FACTORES SON: ALERGIAS, PÓLIPOS, AMÍGDALAS CRECIDAS, HIPOTIROIDISMO, PRESIÓN ALTA O ENFERMEDADES CARDIACAS.

PARA TENER EN CUENTA:

RECETA DE LA ABUELA PARA COMBATIR LOS RONQUIDOS: ACEITE DE RUDA
INGREDIENTES: NECESITAMOS UN VASO DE ACEITE DE OLIVA Y 50 GRAMOS DE RUDA.
PREPARACIÓN: EN UN RECIPIENTE DE CIERRE HERMÉTICO PONEMOS LA RUDA Y LE AÑADIMOS ACEITE DE OLIVA HASTA CUBRIRLA. DEJAMOS MACERAR DURANTE 14 DÍAS EN EL DINTEL DE LA VENTANA, AL SOL DEL DÍA Y AL SERENO DE LA NOCHE. PASADO ESE TIEMPO, COLAMOS EL PREPARADO Y LO GUARDAMOS EN UN RECIPIENTE OSCURO. USO: DEBE APLICARSE, ANTES DE IR A DORMIR, UNTÁNDOSE TRES ZONAS: LAS ALETAS DE LA NARIZ, EL CUELLO Y LA NUCA.

* Articulo publicado en la revista EVA

REPETIR EL AÑO

Repetir el año

Repetir el año

Repetir el año es de por sí una experiencia nada agradable que no sólo afecta al directamente involucrado, sino a toda la familia.
Tras la avalancha de rojos y una vez conocida la noticia, los padres suelen preguntarse: ¿y ahora qué?, algunos de inmediato piensan, también en cómo “sancionar” al responsable y no dejan de plantearse cuestionamientos como: ¿qué significa repetir?, en todo caso, ¿por qué mi hijo repite?, ¿debo castigarlo?, y de ser así, ¿qué sanción debo imponerle?, ¿es realmente una vergüenza?.
Los expertos coinciden al señalar que lo primero es establecer las causas del problema: tal vez el alumno no haya alcanzado las habilidades básicas que se necesitan para seguir y avanzar hasta el siguiente nivel de enseñanza o algo está fallando en áreas como el lenguaje y las matemáticas. Es posible, también que nuestro hijo no haya madurado emocionalmente o tenga problemas con la atención y la concentración.
“Pueden existir además interferencias emocionales, como una de las causas de la desatención en clase. Ya que la atención está puesta en cuestiones personales muy relevantes, como la sexualidad en los adolescentes. También es muy común que existan inconvenientes físicos no detectados. Entonces el chico no rinde, simplemente porque necesitaba un par de anteojos o no escuchaba bien. Muchas veces el punto es el método de enseñanza obsoleto, la exigencia escolar desmedida o un estilo de evaluación inadecuado”, señala la psicopedagoga Marta Tessari.
Según la especialista, repetir de año está asociado al fracaso, pero asegura que en muchas ocasiones no es determinante para la trayectoria escolar. Volver sobre lo que ya se hizo y no se logró puede ser utilizado como una herramienta a favor para incorporar nuevas responsabilidades y obligaciones.
De hecho, es más sencillo estar al tanto del desarrollo de nuestros hijos cuando están en primaria porque la comunicación profesores – padres es diaria y eso lleva a que se pueda intervenir rápidamente apenas se detecta algún problema.
Con los adolescentes, las cosas son diferentes. Ellos, por lo general no saben organizarse; por eso, junto con los padres, deben establecer una rutina de estudio, en un lugar determinado y un clima favorable, que no es precisamente tirados en la cama o chateando en la computadora al mismo tiempo que pretenden leer. Pero el desafío es que este orden sea autogenerado y no externo.
Repetir tiene un costo emocional muy alto, pero la clave para superarlo está en el apoyo que el menor encuentre en sus vínculos más cercanos, principalmente en la familia.
“Existe un proceso de duelo y adaptación simultánea, que sin ayuda de la familia es muy difícil de lograr. El chico pierde su grupo de compañeros y debe integrarse a uno nuevo; por eso es importante alentarlo, acompañarlo en el estudio y poner el foco en el futuro, con el fin de no cometer los mismos errores el año próximo”, opina la psicóloga Claudia Otiniano.
Repetir no es sinónimo de un futuro fracaso escolar. No hay que abordar el hecho como una tragedia, sino como una experiencia que favorece la maduración.

Para tener en cuenta:

Regresar al colegio con la etiqueta de repitente afecta emocionalmente al estudiante. Depende de la familia, del apoyo que el menor reciba y de la forma cómo se planteen las cosas para que lejos de ser una tragedia, el repetir se convierta en una experiencia de aprendizaje.

* Articulo publicado en la revista EVA

¡NO QUIERO IR AL COLEGIO!

No quiero ir al colegio

No quiero ir al colegio

Llega el día tan esperado y comenzamos a notar que nuestro pequeño (a) remolonea más de la cuenta o como decimos en buen cristiano: “la hace larga” para cambiarse y prepararse para ir al colegio.
Para los padres comienza la angustia y preocupación… ¿qué pasa?, ¿por qué mi hijo (a) no quiere ir al colegio?… ¡Tranquilo!, respire hondo y tome las cosas con calma porque esta situación es más común de lo que cree.
“Pueden ser varias las razones por las cuales un niño no quiere ir al colegio. La causa principal está relacionada con la seguridad y atenciones que le brindan en casa, con sus padres y/o con la persona que cuida de él o ella. Ir al colegio representa una experiencia que lo aleja, lo separa de ese ambiente familiar que le proporciona estabilidad”. Nos dice la Psicóloga Infantil Claudia Otiniano.
Para no ir al colegio, los niños suelen poner como razón algún malestar: los dolores de estómago, cabeza o garganta son los más empleados. Otros simplemente exteriorizan su disgusto llorando desconsoladamente y no falta quien afirme que “odia el colegio”.
“Sea cual fuere el caso, si el niño se queja de dolor o malestar es porque lo siente, aunque sea debido a una tensión. Los padres deben observar atentamente”. Sugiere la psicóloga.
Yo les cuento un caso personal: mi sobrina Ariana, llegó del nido contándonos que no quería regresar porque había un niño que le pegaba. Obviamente, mi hermana puso el grito en el cielo (y nosotras: abuela y tías, también); pero tras varias averiguaciones y contrastaciones con la realidad, comprendimos que la historia de la pequeña era producto de su imaginación y que en realidad quería quedarse en casa porque allí era la engreída, la única menor, centro de todas las atenciones mientras que en el colegio tenía que compartir.
“No hay que dramatizar. Por lo general, a la mayoría de niños les gusta el colegio, pero no tiene por qué ser de un día para otro. Debemos tener presente que todo cambio requiere de un tiempo de adaptación”.
Hay que hacerle comprender al niño (de la manera más sencilla y breve) que ir al colegio es una obligación, pero que también es divertido porque podrá aprender cosas nuevas y va a poder hacer muchos amigos.
“Un detalle importante es observar bien el entorno familiar del menor. El no querer ir al colegio puede ser una forma de llamar la atención por algo que le está molestando y en esa circunstancia sería recomendable consultar con un profesional”.
Lo cierto es que si bien al principio los niños pueden mostrarse reacios a ir al colegio, en poco tiempo – si no hay un factor extra – estarán muy contentos, adaptados a su nuevo papel de estudiantes y más bien quienes sufrirán algo de nostalgia serán los padres que ven como su “polluelo” comienza a independizarse, empieza a reconocer sus alas.
Aquí compartimos con ustedes algunos consejos de los especialistas: no prolongar la despedida, un besito y un hasta luego es suficiente. Es recomendable que algunas veces vaya al colegio acompañado por otra persona, los abuelos por ejemplo. No es bueno que el padre o la madre se muestren preocupados o con cara de angustia, que el niño vea que están tranquilos, eso le infunde tranquilidad.
Por ningún motivo se le ocurra “aprovechar” para desaparecer en un momento de distracción del niño (a), porque eso lo dejaría desconcertado. Ser siempre puntual a la hora de recogerlo del colegio hará que el menor se sienta más seguro.
Los padres debemos tener claro que en este tipo de situaciones debemos actuar con firmeza pero de manera cariñosa. Que el niño o la niña sepan que deben cumplir con su deber de ir al colegio, pero que por encima de todo tengan la plena seguridad que cuentan con nosotros para resolver cualquier problema que se pueda presentar.

Para tener en cuenta:

Algunos niños tienen dificultades de aprendizaje y se sienten muy avergonzados. No quieren enfrentarse con su cuaderno incompleto por temor a ser regañados por los padres o el profesor. Por eso prefieren no ir al colegio ya que les falta motivación. Sin embargo, para estos casos existen soluciones.

* Articulo publicado en la revista EVA

CÓMO HABLAR DE SEXO CON NUESTROS HIJOS

Hablando de sexo con nuestros hijos

Hablando de sexo con nuestros hijos

Quiero comenzar este artículo contándoles una experiencia personal: cuando tenía tres o cuatro años, la profesora del nido mandó llamar a mi mamá porque le conté a una amiguita cómo venían realmente los niños al mundo. La mamá de la pequeña estaba escandalizada porque al parecer ella le contó a su hija el cuento de la cigüeña.

Mi mamá consideró que no era el mejor lugar para que yo siguiera y me cambió a un nido donde se abordaran este tipo de temas sin prejuicio y de la manera más natural; al fin y al cabo la sexualidad nace con nosotros y en casa mis padres se encargaron de hablarnos siempre con la verdad.

“Se debe tener en cuenta las edades de los hijos. Hoy en día existe material educativo adecuado para cada edad. Esto nos permite contar con más y mejores elementos para poder dar respuestas claras, concretas y simples”, nos dice el psicólogo Manuel Saravia, Director del Instituto Guestalt.

La educación afectiva y sexual se da en el seno de la familia, ésta es la primera y principal escuela, por eso es vital que los padres se capaciten sobre el tema de la sexualidad y abran un canal de comunicación permanente con sus hijos y desde la infancia.

“Para comenzar, se debe llamar a los órganos genitales por su nombre. Hay que desterrar palabras como “perlita” o “tesorito” – por ejemplo – cuando se quieren referir a la vagina y/o “pito”, “pipilín”, “pirulín” y otras tantas cuando se trata del pene”. Sugiere enfáticamente el especialista.

Muchos padres se sienten incómodos al hablar de sexualidad con sus hijos, pero deben tener en cuenta que ésta junto al erotismo y al amor están presentes en la naturaleza de todos los seres humanos desde que nacemos y sus pequeños no son la excepción. El tema de la masturbación, por ejemplo está presente desde muy niños (as).

“Una de las maneras más sencillas de abordar los temas relacionados con la sexualidad es plantearlos cuando la familia está reunida. Puede ser – por ejemplo – a la hora del desayuno o del almuerzo y si por casualidad alguno de los pequeños hace una pregunta cuya respuesta desconocen los padres; lo mejor es decirles la verdad, admitir que no saben mucho del tema, que van a averiguar bien e inclusive sería muy beneficioso invitar al menor para hacer la investigación juntos”.

En el caso de los adolescentes – en una era como la nuestra – caracterizada por el acceso a todo tipo de información, hay que poner especial interés.

“No existe una fórmula para evitar que los adolescentes experimenten. En casa reciben valores y disciplina. Sin embargo, este sistema no es infalible y dada la realidad, es mejor buscar lo que llamamos DISMINUCIÓN DEL IMPACTO: brindarles información precisa sobre el uso y adecuada manipulación de los preservativos”. Señala Saravia.
En general, a corta edad (5-7 años) se interesan más por conocer los hechos biológicos, en cambio desde la pre-adolescencia (10-11 años) se inicia su curiosidad por las materias afectivas y sexuales, de relación de pareja y matrimonio.
Una manera sencilla de abordar estos temas con los adolescentes es recurrir a casos de dominio público. Por ejemplo, con el caso del jovencito en el Reino Unido que a los 13 años se convirtió en padre junto a una menor de 15 años.

La sugerencia del psicólogo es “plantear el tema y preguntar: ¿tú qué piensas?, ¿qué habrías hecho en su lugar? O utilizar ejemplos indirectos: “fíjate que el hijo (a) de mi amiga tiene 14 años y ya anda con enamorado (a) y en función a ello se puede generar un intercambio de opiniones, un diálogo abierto donde se aproveche para dar información, pero también para escuchar con atención y conocer aún más lo que piensan y sienten nuestros hijos”.

Para tener en cuenta:

Algunos padres creen erróneamente que la educación sexual incita a las relaciones sexuales precoces; sin embargo, los estudios demuestran que los adolescentes que reciben educación apropiada son más responsables, cuidadosos con sus cuerpos y se exponen en menor medida a relaciones de riesgo, utilizando métodos anticonceptivos.

* Articulo publicado en la revista EVA

VIVIENDO CON LOS SUEGROS

Viviendo con los suegros

Viviendo con los suegros

Si partimos de la definición en sí misma, el matrimonio o el vivir en pareja representan una unión pactada que tiene por fin fundamental la fundación de un grupo familiar.
Teniendo en cuenta que se trata de una creación, del nacimiento de una nueva familia, es de esperar que su crecimiento y desarrollo se dé en un lugar nuevo (en el mejor de los casos, propio), donde se vayan sentando y afianzando sus propias bases.
Pero, ¿qué pasa cuando la realidad – que suele ser directa y cruda – nos da en la cara y nuestros bolsillos algo venidos a menos nos señalan que nuestra única posibilidad para vivir es la casa de los suegros?
Aquí algunas experiencias que te pueden ayudar a ampliar tu horizonte o pueden terminar por convencerte de no unirte a tu amada o amado a menos que juntos puedan cubrir el precio de vivir de manera independiente aunque sea en un pequeño cuartito para comenzar.
“Cuando Roberto y yo nos casamos, habíamos regresado hacía poco de estudiar en España. Queríamos casarnos ya, pero nuestros ahorros los invertimos en las maestrías. Mis suegros, que tienen una casa grande, nos ofrecieron vivir con ellos y pensamos que sería una buena forma de comenzar y poder ahorrar hasta mudarnos solos. ¡Error!, descubrí que mi amado no dejaba de ser hijo: la mamita estaba pendiente de su comida y de la forma correcta como debía estar lavada y planchada su ropa. El papá cuestionaba permanentemente el que compartiéramos las actividades propias de una casa. Los problemas y discusiones entre mi marido y yo no tardaron en llegar, así que le di un ultimátum: o nos mudamos o me voy. Hoy gozamos de nuestra independencia y de a pocos estamos dando forma a nuestro departamento, que aunque pequeño, es nuestro. Mis suegros vienen de visita y así todos nos queremos más”
(Zoila, 28 años, Psicóloga)

“Cuando estaba esperando a mi primer bebé, mi esposo dejó el trabajo y tuvimos apuros económicos. Fue ahí que mi suegra nos propuso dar en alquiler nuestro departamento e irnos a vivir con ella que es viuda y con una casa grande. Hasta ese momento, mi relación no era muy cercana con ella. Mi esposo y yo tuvimos muchas dudas, pero finalmente aceptamos y la verdad, no me arrepiento. No sólo aprendí a querer y valorar más a mi suegra, sino, que me ayudó mucho con la crianza de mis hijos y ellos la adoran. No exagero si te digo que es como mi segunda madre, una gran amiga y creo que el éxito se basa en que ella no se mete a menos que yo le pida un consejo y respeta las decisiones que mi marido y yo tomamos sobre los chicos. Somos una gran familia y seguimos viviendo todos juntos”.
(María Elena, 40 años, ama de casa)

“Mira, te lo voy a poner así: una pareja necesita un espacio propio para sus momentos de intimidad. Para mí no hay como mi privacidad y eso no se puede mantener cuando vives con los padres o los suegros. Yo creo que no existe algo mejor que tu espacio donde puedas estar y hacer lo que te provoque sin que te estén chequeando o tú sientas que te juzgan. Si quieres pelearte con tu mujer, salir y caminar en calzoncillos por la casa, viviendo con los suegros no puedes hacerlo; hay demasiadas limitaciones y ya ni te provoca tener relaciones con tu esposa porque no vaya a ser que haces mucho ruido y despiertas a los dueños de casa. ¡No!, yo estoy convencido: el casado, casa quiere”.
(Raúl, 33 años, Ingeniero)
Como vemos, no todos los suegros representan un problema.
De acuerdo con los especialistas, lo fundamental a la hora de compartir el espacio con los suegros es definir y establecer claramente los límites y hacer que se respeten.

Para tener en cuenta:

Un artículo recientemente publicado en el “New York Times” señala que las mujeres japonesas que viven con sus suegros tienen tres veces más probabilidades de sufrir un ataque cardiaco que aquellas que viven sólo con su cónyuge.

* Articulo publicado en la revista EVA

LOS CELOS

Los Celos en parejas

Los Celos en parejas

Si no la cantaste alguna vez, cuando menos la has oído y dice así: “Para que sepan todas que tú me perteneces, con sangre de mis venas te marcaré la frente…para que te respeten aún con la mirada y sepan que tú eres mi propiedad privada…”

Y lo más probable es que siendo niña (o no tan niña), hayas oído a Camilo Sesto dejando el alma en esa canción que describe al hombre atormentado por las dudas: “…siento celos, y de ser un buen amante, me he convertido en tu sombra, en tu espía, en tu sabueso…”

Tal vez te suene romántico y hasta te puedas sentir identificada con alguna de estas canciones o por qué no, con ambas. ¡Malas noticias!, los celos no son sinónimo de amor, sino de inseguridad.

Lo más preocupante es que en grado extremo, hablamos de una enfermedad que puede llevar a quien la padece a cometer un asesinato o al suicidio.

“Cuando sentimos celos porque nuestra pareja mira o coquetea con otra persona, es que realmente estamos sintiendo el ego herido, pero es una reacción normal. El problema es cuando esa inseguridad se torna enfermiza y nos hace sufrir”. Asegura la Psicóloga Josefina González, Especialista en Terapia Familiar y de Pareja.
La Psicología actual explica que los celos son la respuesta natural ante la amenaza de perder una relación interpersonal importante para la persona celosa. Podríamos definirlos como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o social…).
La especialista aconseja que “si recién estás saliendo con alguien, o a punto de iniciar una relación, sería bueno que observes con mayor detenimiento a quien tienes al frente para saber si se trata o no de un celoso en exceso”.

Las características típicas que presenta un celoso (a) son: ser dominantes, demandantes e inseguros (as).

“Algunas actitudes nos pueden alertar. Por ejemplo, la persona ve cosas o situaciones que no existen. Bombardea a su pareja con preguntas como: ¿por qué te vistes tan bien?, ¿para qué te arreglas tanto?, ¿quién te espera?. Al comienzo, suelen ser muy sutiles, pero conforme avanza la relación, van ganando terreno y a la larga, no solo pretenden que la pareja cambie en sus gustos, usos y costumbres, sino que puede pretender alejarla de los amigos y hasta de la familia. Eso ya es una patología conocida como CELOTIPIA”. Añade la doctora González.

La celotipia es una enfermedad caracterizada por la ofuscación, por la manía de sospechar que la pareja tiene una relación con otra persona.
La mayoría de las veces, quien sufre de celopatía se niega a aceptar que está enfermo porque se desempeñan de forma natural: asiste a su centro de trabajo, tiene amigos, da consejos, se alimenta normalmente, no permite sospechar que dentro de su cerebro maquina cosas como imaginar que lo engañan y anda buscando pruebas que no existen.

“Lo mejor es que si sienten que experimentan celos sin fundamento, acudan a donde un profesional: un psicólogo o un psiquiatra”, aconseja nuestra entrevistada.

Los celos no sólo se presentan con la pareja. Algunas personas se sienten celosas de sus hijos y compiten con ellos. Otras muestran celos, también con los amigos y hasta con la familia.

Los padres deben poner especial cuidado en el trato y atención que brindan a sus hijos. Cuando llega un nuevo hermano, por lo general se centra la atención en él y queda desplazado el otro o los otros, de manera que se crea un conflicto que a muchos les cuesta superar aún en la etapa adulta. Si éste fuera el caso, se estaría sentando, también las bases para un futuro celoso (a) enfermizo (a).

Para tener en cuenta:

Los padres deben implantar en los hijos actitudes más cooperativas y menos competitivas; esto implica educarlos en solidaridad y altruismo y evitar por sobre todo, las comparaciones. Cada hijo es un ser individual.

* Articulo publicado en la revista EVA

LA ESTIMULACION MUSICAL

Musica

Música

Cuando el bebé dentro del vientre materno, el oído es el primer sentido que desarrolla.

Hoy en día hay una serie de estudios que establecen que el desarrollo emocional e intelectual del pequeño será mucho mejor si desde los primeros meses se le hace escuchar música. Es una manera eficaz de estimular sus aptitudes auditivas, creativas y rítmicas y además, se refuerza el vínculo madre – hijo.

Las madres que toman tiempo para relajarse escuchando música, pueden ayudar a sus bebés a sentirse más calmados y felices. Las embarazadas y los bebés comparten hormonas, es decir, que existe una conexión cercana entre el bienestar emocional de la madre y la del niño que ella lleva dentro.

“El desarrollo de la capacidad intelectual está muy unido al desarrollo sensorial, cuánto más estimulemos los distintos sentidos más desarrollaremos la inteligencia y el aprendizaje”. Indica la Psicóloga Infantil Claudia Otiniano.

La mejora de la capacidad de memorización alcanzada gracias a la música facilita el aprendizaje de la lectura, de la escritura y de las matemáticas, así como el desarrollo de la capacidad de ubicarse en un entorno e incluso el coeficiente intelectual.

El nervio auditivo y vestibular transmite la información que va directamente a la parte del cerebro donde encontramos las memorias (reconocer, juzgar, pensar combinar, decidir) que inciden directamente sobre el comportamiento.
Los bebés se serenan si se les canta o se le tararea canciones con suavidad. Tengamos o no sentido musical, parece ser que hay en nosotros una especie de instinto que encaja con la propia capacidad del bebé para responder a los sonidos y a los movimientos.
Rosina Uriarte, profesional española de la educación infantil señala que “todo ritmo supone un orden en el espacio y en el tiempo. Dado que la música es la sucesión ordenada de notas musicales en el espacio y en el tiempo, también existe el ritmo musical. No puede afirmarse rotundamente, pero si un niño se aficiona a escuchar y a aprender música desde pequeño, hay muchas posibilidades de que además de desarrollar mejor sus facultades superiores (memoria, atención, concentración, etc.), y por tanto, llegue a ser más inteligente, también se haga mucho más ordenado y metódico”.
La música tiene 3 elementos: ritmo, melodía y armonía.
En los dos primeros años de vida, el ritmo se convierte en un elemento más accesible al niño, pues tiene que ver con el mundo que ha percibido desde el vientre materno, como el ritmo del corazón de su madre y el suyo propio.
Gracias al ritmo el pequeño desarrolla de una forma sorprendente la coordinación motora fina y gruesa (brazos y piernas). Cuando pretendamos mover a un bebe con la música, no sólo debemos mover sus manos sino también sus pies. Hay que recordar que un ser humano cuando debe manejar las partes motoras gruesas que son las piernas, va a poder manejar y coordinar mejor las demás partes motrices.
“En mi trabajo con niños que tiene habilidades diferentes, compruebo cada vez más lo eficaz que resulta la música como forma de terapia ya que favorece el crecimiento mental, perceptivo o emocio¬nal; igualmente como lo puede conseguir el denomi¬nado niño normal”. Agrega la Psicóloga Claudia Otiniano.

La música estimula la capacidad intelectual, pero también puede ser adaptada para aprovechar cualquier capacidad que el niño posea, cons¬tituyendo además un admirable medio de comunicación no verbal con el niño que tenga habilidades diferentes.

La Psicóloga nos dice que “uno de los principales problemas de los niños con habilidades distintas es la comunicación porque les resulta difícil relacionarse y expresarse, ya sea por causas psíquicas o físicas. Así, la música representa una vía de relación y de expresión de emociones, de sentimientos”.
En general, es importante estimular en el niño su sentido del oído y su capacidad de atención y concentración porque en el colegio gran parte del aprendizaje se realizará a través de la enseñanza oral.

Para tener en cuenta:

Cuando un niño muestra una reacción placentera ante la música, ya sea intelectual, física, sensual o emocional, podemos concluir que ese niño es de alguna manera sensible a la música, y la música es valiosa para su educación.

* Articulo publicado en la revista EVA

“MAMÁ: ESO NO ME GUSTA”

Eso no me gusta

Eso no me gusta

El primer paso para tener una alimentación saludable es comer con moderación, consumir alimentos variados y nutritivos, evitar que las comidas sean monótonas y tomar diariamente un litro y medio de agua. A ello se suma la práctica moderada de actividad física.

Nosotros, los adultos sabemos bien todo esto, pero, poniéndonos una mano en el pecho, ¿lo cumplimos?.

Si tenemos hijos, deberíamos poner especial interés en este tema porque los niños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que oyen.

“De nada sirve insistir y repetirles que prueben o coman algo diferente si ven que sus padres no lo hacen. Como papás debemos contribuir a crear hábitos alimenticios sanos en nuestros hijos”. Señala Raquel Chilón Llico, nutricionista de la Clínica “Good Hope”.

Mi mamá siempre dice que “hay que predicar con el ejemplo”, y esta frase se aplica perfectamente al tema de cómo hacer que nuestros hijos coman bien. Ello implica, por supuesto que coman de todo. La gran pregunta es ¿cómo hacerlo si los padres no sobresalen precisamente por llevar una alimentación balanceada?

“Por amor a los hijos y en realidad, por amor a uno mismo, si no se tiene aún una alimentación saludable, se debe replantear ya mismo la situación y cambiar porque en ese cambio están también las bases que sentamos para que nuestros hijos crezcan sanos y nosotros podamos disfrutar de ellos lo más que se pueda”. Agrega la especialista.

Pero, ¿cómo construir unos buenos hábitos alimenticios?, es más sencillo de lo que crees: teniendo toda la paciencia del mundo y mostrando una actitud saludable y positiva hacia la comida.

La nutricionista nos dice, por ejemplo que “la niñez es el momento ideal para inculcar a los pequeños la necesidad de beber abundante agua para estar siempre bien hidratados y de hacer un desayuno fuerte que les permita tener energía todo el día”.

Una forma de lograr este objetivo es involucrar al niño en aquellas actividades relacionadas con la cocina. Ir con ellos a comprar es una buena alternativa porque así en el mercado se les puede mostrar la gran variedad de alimentos, de productos: frutas, verduras, leche, menestras y et., etc., hablándoles de las propiedades y los beneficios de cada uno de ellos.

“Los niños pueden ayudar en la elaboración de algunos platos. Ésa es una manera divertida y relajada de darles a probar nuevos sabores, nuevos productos”, señala la nutricionista.

El verano es un buen momento para introducir nuevos alimentos a la dieta familiar, generalmente estos pueden ser las frutas y verduras, especialmente las de estación que son deliciosas y contienen gran cantidad de agua.

Debemos crear un ambiente de estímulos agradables y positivos a la hora de las comidas; los chicos deben asociarla con momentos divertidos y de disfrute junto a la familia.

Es importante mantener y respetar los mismos horarios para las comidas. La rutina le da seguridad y tranquilidad al niño.
Un error bastante frecuente es utilizar la comida para tranquilizar, premiar o castigar al niño. Cuántas veces le has dicho a tu hijo: “si no terminas todo, te quedas sin jugar”, “si no comes todas tus verduras, no crecerás ni tendrás fuerza”, “como te portas mal, te quedas sin postre” o “¿qué no vas a terminar esta comida que te he preparado con tanto cariño?”. La comida es y debe ser un fin en sí mismo. No conviene convertirla en un medio para conseguir cosas como hacerse fuerte, poder ir a jugar, poder ver televisión o conseguir que mamá y papá estén muy contentos. Si actuamos así, nuestro hijo le dará a la comida un valor emocional que puede ser el comienzo de una mala relación con los alimentos.
Si el niño no tiene hambre, no hay que obligarlo. Tengamos en cuenta que la prisa, la impaciencia y la obligación son los peores enemigos de los buenos hábitos alimenticios.

Popeye

Popeye

Para tener en cuenta:

Popeye, El Marino surgió en 1929 (durante la gran crisis económica mundial) promocionando el consumo de espinacas, un alimento rico en hierro y como alternativa nutricional para las grandes mayorías, de escasos recursos económicos.

* Articulo publicado en la revista EVA

LA DEPRESIÓN

Depresión

Depresion

“No creo que haya algo más terrible que perder a un hijo. Ningún padre está preparado para eso. Murió de un aneurisma, tenía sólo 12 años y toda una vida por delante. Después que él murió no quise saber de nada ni nadie. Sin darme cuenta me fui encerrando en mi propio mundo y no tenía ganas de nada. Me la pasaba durmiendo, sin comer día tras día”.

Para Norma, de 45 años, la pérdida de su hijo fue un golpe muy duro del que le costó años recuperarse. Hoy, 10 años después, ya puede hablar del tema sin que le haga un nudo en la garganta o se vaya en llanto como hace algún tiempo. “Tuve que acudir donde una Psiquiatra. Ella me recomendó un antidepresivo que me ayudó, pero, creo que mayor efecto hizo en mi la terapia, el conversar con ella e ir sanando la herida”.

“La depresión es uno de los más comunes y más serios problemas de salud mental que enfrenta nuestra sociedad hoy en día. Veinte de cada 100 personas en la ciudad de Lima sufre de depresión, siendo uno de los aspectos más preocupantes que generalmente el 75% de casos con esta patología terminan en suicidio debido a la falta de diagnóstico y tratamiento oportuno”. Advierte el psicólogo y psicoterapeuta, Manuel Saravia Oliver del Instituto Guestalt de Lima.
La depresión es una enfermedad que se presenta, por lo general como consecuencia de una pérdida y tiene diferentes grados. Toda persona diagnosticada con depresión debe recibir tratamiento especializado para recuperar su salud mental. Se trata de una enfermedad y no desaparece por sí sola.
“Una persona deprimida experimenta síntomas tales como tristeza, ansiedad, desesperanza, incapacidad para sentir placer, así como dolor de cabeza, espalda, extremidades, pecho e, inclusive, problemas gastrointestinales. La edad promedio de inicio de esta enfermedad mental está comprendida entre los 25 y 35 años”. Indica el especialista.
“Cuando mi esposa y yo nos separamos, la menor de nuestras dos hijas, cambió radicalmente. De ser una niña dócil y alegre, se convirtió en un ser arisco, retraído e irritable. No le hacía caso a su mamá y cuando yo iba a visitarlas, por momentos entraba en una especie de crisis y se le daba por lanzar cosas sin parar de llorar”. (Antonio de 42 años).
“Al entrar a la adolescencia, Raúl, mi tercer hijo, comenzó a ponerse rebelde y se la pasaba horas encerrado en su cuarto. Él que era comunicativo, se volvió muy reservado. Tuvo problemas en el colegio y hasta llegó a agredir a uno de sus compañeros. Tras la evaluación con la psicóloga, nos dijeron que estaba deprimido. Yo no lo podía creer, siempre pensé que eso era cosa de adultos”. (Carolina, 52).
“La depresión en la niñez existe. Se parece mucho a la de los adultos en cuanto a los síntomas: desánimo, infelicidad, trastornos del sueño y del apetito, dolores físicos, desesperanza, culpa, falta de autoestima, falta de capacidad para experimentar placer, confusión, fatiga, etc. La gran diferencia es que los niños no los expresan del mismo modo que los adultos”, indica el Dr. Saravia.
A diferencia de lo que sucede con las depresiones del adulto, la mayoría de los niños que presentan un estado depresivo no van al psiquiatra por este motivo. Por lo general son remitidos al especialista para solucionar tres problemas específicos: disminución del rendimiento escolar, trastornos del comportamiento y alteraciones psicosomáticas. El 21% de los niños peruanos sufren de depresión.
El especialista sostiene que tienen más factores de riesgo aquellas personas que provienen de hogares donde ha habido situaciones de violencia, como abandono de uno de los padres, maltrato físico o psicológico, entre otros problemas.
“Una identificación precoz y el tratamiento oportuno de los trastornos mentales son una importante estrategia preventiva. “Debemos prestar atención a las personas con algún trastorno en su estado de ánimo para poder ayudarlas”, dijo.

Depresión Infantil

Depresión Infantil

Para tener en cuenta:

- La depresión es una enfermedad que afecta a alrededor de un millón 600 mil personas en el Perú.
- Uno de sus mayores riesgos son las ideas y conductas suicidas.
- El 21% de los niños peruanos sufren de depresión.
- La población femenina es la más propensa a padecer este trastorno: por cada dos mujeres depresivas, existe un hombre con esta enfermedad.
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades cardiovasculares.

MIS PAPÁS SE ESTÁN SEPARANDO

La separación de los padres

La separación de los padres

María tenía 35 años y cuatro hijos cuando decidió poner fin a su matrimonio. Aunque las peleas entre la pareja se habían convertido en cosa de todos los días, la decisión causó conmoción en la familia y el esposo, al comienzo, se opuso rotundamente a la separación.
“No fue nada fácil, pero precisamente porque quería lo mejor para mí y para mis hijos, tomé la determinación y tuve que batallar muy duro”. Recuerda María luego de diez años de divorciada.
“Recuerdo que la respuesta no fue la misma en mis hijos. Los dos mayores (adolescentes) eran conscientes de la situación y aunque quieren mucho a su padre, entendían que la separación era lo más saludable para todos. Mi tercera hija, me felicitó (lo cual me dejó helada) y la última estaba muy pequeña, tenía apenas un año y medio”.
“Cada niño tiene un temperamento diferente, esto es una sensibilidad, percepción y estructura emocional que le son propios. A esto sumémosle la edad en la que se encuentra y las experiencias previas como los vínculos establecidos con los padres y familiares”, afirma Hever Kruger, Psiquiatra del Hospital Cayetano Heredia y Profesor de la Universidad Cayetano Heredia.
Raúl tiene 30 años y se casó hace seis. Lleva separado casi un año y siente que quien más sufre es su único hijo de 4 añitos: “tras la separación, comenzó a orinarse en la cama y a chuparse el dedo. La psicóloga del nido nos llamó y nos dijo que es natural; que es su respuesta a nuestra separación”.
El doctor Kruger señala que “las pautas generales suponen una comunicación entre los padres y cada hijo, con serenidad y calidez, no culpando a nadie de la decisión. Estableciendo que si bien los padres ya no serán pareja conyugal ambos se mantendrán como papá y mamá”.
“Cuando mi hermana me dijo al oído que había escuchado que mis papás se iban a divorciar, no le creí y le dije que dejara de hablar tonterías. Ellos discutían, pero no creí que se separarían. Hoy ya tienen más de 15 años divorciados y se llevan mucho mejor. A mí, en cambio, me costó mucho superar el trance. Necesité la ayuda y orientación de un psicólogo y ahora estoy emocionalmente bien y lista para casarme en unas semanas”. Comenta Natalia, quien tiene 28 años y está a punto de contraer matrimonio luego de tres años de noviazgo.
“Lo importante es evaluar las desventajas de permanecer como esposos cuando la relación ya no funciona. Esto a la larga suele ser más contraproducente en la salud emocional de los hijos. Al inicio a cada quién le tomará un tiempo adaptarse hasta que se dé cuenta que la decisión fue la mejor. Al mantener un clima armónico luego de la separación se facilita el proceso”. Agrega el especialista.
Elisa tiene 23 años y hace poco sus padres cumplieron 30 años de casados. Pero, han decidido separarse y ella está muy triste. “En Mayo es mi cumpleaños y pienso que va a ser el peor. Miro las fotos de la familia y sé que las cosas ya no serán iguales”, precisa.
“La manifestación que más debe atenderse ante una separación es la depresión. Bajo rendimiento escolar, descenso de habilidades sociales, tendencia al aislamiento, disminución de la autoestima, pérdida de apetito o peso, irritabilidad, merma en la calidad del sueño pueden presentarse”.
La depresión es muy peligrosa y no debe ser enfocada como una mera sensación de tristeza porque es mucho más que eso.
“Lo mejor cuando ya se instala un cuadro depresivo en los hijos es buscar ayuda profesional. Esta puede consistir en una psicoterapia o adicionalmente usar antidepresivos. Es importante la actitud de los padres a hacer del proceso de separación un acto “quirúrgico” lo más aséptico y delicado posible. Si amerita intervención profesional confiar en el profesional”; finaliza el Dr. Kruger.

DATOS DE INTERÉS:

- Uno de cada 33 niños y uno de cada ocho adolescentes sufren de depresión en el mundo.
- El 21% de los niños peruanos sufren de depresión.
- 100 personas se suicidan en el mundo cada hora, dos por minuto, dos mil por día y más de un millón por año, en promedio, según la Organización Mundial de la Salud.
- 50% de los suicidas ha visitado a un médico antes. El suicidio es una de las tres primeras causas de mortalidad en el mundo en personas entre 15 y 34 años.
- Un diagnóstico y tratamiento tempranos podrían disminuir futuros episodios depresivos.
- En niños menores de 12 años, el suicidio consumado es raro; se incrementa en la edad puberal y su incidencia aumenta ostensiblemente a lo largo de la adolescencia.

* Articulo publicado en la revista EVA

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