BAÑAR AL RECIÉN NACIDO: TODA UNA PROEZA

No importa la cantidad de consejos y recomendaciones que hayamos recibido, bañar a un recién nacido (y más aún, siendo madres primerizas), se nos puede hacer ¡un mundo!.

“A mí, lo que más me preocupaba a la hora de bañar a Fernanda era el tema del ombliguito y los oídos. Las dos primeras semanas de vida de mi hija, fue mi mamá quien bañó a mi pequeña. Yo participaba, claro y observaba todo con detalle. Pero un día, estaba sola en casa y había que bañar a la bebe, así que hice de tripas corazón y me lancé a la aventura de hacerlo sin ayuda y me di con la grata sorpresa que podía hacerlo y muy bien. Desde entonces, yo baño a Fernanda y no cambio por nada ese momento de conexión con mi hija que hoy ya tiene cinco meses”. Nos cuenta Eliana Caballero, Periodista y mamá de Fernanda Lucía.

Para mí, bañar a mi hijo fue también todo un reto. Cuando nació Daniel (hace ya ocho meses y medio), en la clínica nos llamaron a mi novio y a mí para que observáramos cómo debíamos bañarlo. Cuando lo hizo la enfermera, todo parecía tan sencillo; pero cuando te toca aplicar lo aprendido, otra es la historia. Al principio, Yayo y yo lo hicimos juntos, hasta que gané más confianza y decidí hacerlo sola. Mi principal temor sigue siendo el que no le entre agua a los oídos y le pueda causar una inflamación. Me han dicho que el de oído es un dolor terrible, más fuerte que el de muelas, por eso mi miedo.

Algunos pediatras sostienen que al bebe hay que bañarlo (con inmersión) desde el primer día a pesar que el cordón umbilical aún no se ha caído (sugieren lavar esa área con delicadeza, luego secada y tratada con alcohol normal para luego ser cubierta con una gasa). Otros, en cambio, opinan que sólo se debe efectuar un baño con esponja hasta que ya no haya cordón (por lo general tarda en caer una semana después del nacimiento). En todo caso, lo recomendable es que usted siga las indicaciones del especialista que trata a su bebé.

Aquí, algunas recomendaciones generales:

- Cuando bañes a tu bebé, mantén la temperatura del cuarto tibia.
- Controla la temperatura del agua, sumergiendo el codo antes de introducir al bebé.
- No uses jabones o champú formulados para adultos porque son muy fuertes para la piel del bebé.
- No laves la parte interna de las orejas del bebé.
- Para limpiar los ojitos, comienza a lavar la zona cercana a la nariz y luego sigue lavando hacia arriba.
- Lava el cabello más frecuentemente si tu bebé desarrolla una “costra láctea” o “dermatitis seborreica”, que es una especie de costra amarillenta que se forma sobre el cuero cabelludo del bebé.
- Cubre la cabeza de tu bebé con una toalla tan pronto como hayas terminado de bañarlo para evitar que pierda calor y se resfríe.

Para tener en cuenta:

Antes de comenzar, asegúrese de tener todo lo necesario para bañar al bebé:
1. Toalla con capucha
2. Jabón suave
3. Champú para bebés (ahora hay en el mercado varias marcas de champú que sirve para lavarle desde la cabeza hasta los pies y no irrita los ojos)
4. Pañal
5. Ropa limpia
6. Algún juguete para entretener al bebé

* Articulo publicado en la revista EVA

1 Comment »

  • JORGE says:

    Bañar a los hijos es toda una experiencia que finalmente une a la familia.

    Quienes lo hacen, les aconsejo que lo disfruten mientras dure, peroque como todo, es temporal y llegará el momento nostalgico de que forme parte de nuestros recuerdos.

    Excelente blog, recién lo descubro y me apunto a seguirlo

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