EMPEZANDO A COMER

Los colores de los alimentos

Los colores de los alimentos

Hoy en día, los especialistas recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses, ya que es el alimento que satisface todas las necesidades nutricionales del bebé y fortalece su sistema inmunológico (defensas).

“Generalmente, desde el sexto mes de vida, se inicia la ablactación (introducción de alimentos sólidos y semisólidos en la dieta de los bebés). Pero la leche materna sigue ocupando un lugar muy importante dentro de la alimentación habitual, inclusive hasta los dos años de edad, tal como lo recomienda la propia Organización Mundial de la Salud”, señala el Pediatra Sergio Molina Espejo, de la Clínica Good Hope”.

El especialista sugiere el siguiente esquema de alimentación a partir de los seis meses:
6 a.m. Leche materna y/o fórmula – hasta 8 onzas

9 a.m. Papilla de frutas y Jugo de frutas (Todas las frutas excepto cítricos. Pera, durazno, melocotón, manzana, papaya, mango, lúcuma, melón, plátano de la isla, granadilla, etc. Al inicio cocidas, pero después, siempre crudas, ralladas o prensadas con tenedor).

12m. Para el almuerzo (combinar alimentos de cada grupo):
alimentos

Recomendaciones: cocinar en pequeñas cantidades de agua, agregando apio, orégano y poquita cantidad de sal para darle más de sabor. Se puede adicionar, también, una cucharadita de aceite vegetal (soya, maíz, oliva, sacha inchi).
No licuar los alimentos, sino pasarlos por colador grueso o triturar con el tenedor para desarrollar la masticación.
A partir del octavo mes, se puede introducir el consumo de pescado blanco.

3 p.m. Leche materna y/o fórmula – hasta 8 onzas

6 p.m. Papilla de cereales pre cocidos (avena, trigo, cebada, maíz, arroz, quinua, kiwicha), fuente de vitaminas, fibra y proteínas. Pueden mezclarse con leche o caldo casero, pero agregarlos al final, nunca hervirlos juntos.
En caso de que el niño prefiera alimentos salados, ofrecer sopas más livianas. Los cereales serán agregados, entonces, a la fruta o en el almuerzo.

9 p.m. Leche materna y/o fórmula – hasta 8 onzas
Michael Van Straten y Bárbara Griggs, en el libro “Comidas sanas para sus hijos”, elaboraron una lista de alimentos contraindicados para bebés y niños pequeños:

 Cafeína: Presente en el té y el café, libera estimulantes que pueden provocar malhumor e hiperactividad en los niños.
 Hamburguesas: En este caso, las compradas envasadas o las de cadenas de comida rápida. Poseen un alto grado de grasas saturadas y aditivos químicos.
 Jugos concentrados y gaseosas: Tienen en común el sabor dulce. Y el azúcar no debe estar en la dieta de un bebé. Además, las gaseosas suelen tener cafeína en su composición. Los jugos concentrados tienen aditivos químicos.
 Azúcar: Es un hidrato de carbono que aporta calorías vacías y carece por completo de valor nutritivo.

Tengamos presente que la alimentación es la base necesaria para un buen desarrollo físico, psíquico y social de nuestros niños.

Para tener en cuenta:

El ambiente y la forma de alimentar al bebé son fundamentales. No se trata sólo de alimentarlo, sino de brindarle afecto y estimular su sistema sensorial.
El niño hasta el año debe aumentar unos 10 kilos de peso y crecer unos 25 centímetros, para lograrlo necesita alimentos ricos en hierro, calorías y vitaminas.

En esta temporada invernal, debe reforzarse el sistema inmunológico de los niños menores de un año con alimentos ricos en vitaminas C como papaya, mango, melón, brócoli, papa, pimentón, entre otros.

S.O.S, ¿QUÉ HAGO?, ¡MI HIJO ES OBESO!

Desterrado el mito de que gordura es sinónimo de salud

Desterrado el mito de que gordura es sinónimo de salud

Antiguamente, se creía firmemente que la gordura en los niños era sinónimo de salud y que esa situación iba a cambiar conforme fueran creciendo, “con el desarrollo”.
Pero, lo peor de todo es que hoy en día no sólo existen personas que siguen pensando así, sino que algunos médicos aceptan esta premisa y no le prestan la debida atención e importancia a esta situación cuando la detectan.

“Para evitar la obesidad es conveniente que desde los primeros meses de la vida, los niños adquieran un buen hábito de alimentación. Es más, entre los 6 meses y 5 años, en cuanto a la alimentación, se marcarán pautas que regirán el resto de su vida”, afirma enfática la Nutricionista Milagros Agurto, Decana de la Facultad de Nutrición de la Universidad Científica del Sur.

Es importante fijarse no sólo en lo que come el pequeño, sino, cómo se lo presentamos, de manera que el plato sea atractivo. “Algunos papás creen que porque el bebe tiene 6 meses, no se aburre si le dan todos los días puré o determinado alimento. Se trata de un menor, pero es un ser humano con determinados gustos y en función a ello, también, hay que darle los alimentos”. Sentencia Milagros.

Obesidad significa literalmente “gordura en demasía” y se define como un incremento de peso 20 por ciento mayor al peso esperado para la talla. Pero, fundamentalmente, la obesidad es una enfermedad que si no es tratada a tiempo puede desencadenar otros males, e incluso, la muerte.

“Actualmente, como papá y mamá trabajan, suelen compensar con comida el tiempo que no están con sus hijos y por lo general, les dan alimentos con alta densidad calórica. A ello se suma el que normalmente se le da a los menores porciones de comida mayores a las que en realidad necesita y el hecho que los chicos no gastan tanta energía en actividades físicas ya que los video juegos y el tiempo frente al televisor se imponen hoy en día”. Señala la especialista.

Los principales responsables son los padres. De nada vale tratar de cambiar los hábitos alimenticios del hijo si ellos no lo hacen: los pequeños aprenden por imitación. Para que las cosas funcionen, el cambio debe comenzar por las cabezas, por quienes ejercen la autoridad.

“Hablar de dieta no significa lechuga y tomate siempre. Dieta es un estilo de alimentación que debe ser indicado por un profesional que está en la obligación de plantear un régimen coherente y con varias alternativas para que no se transforme en una tortura. Pero eso sí, los padres y todos en casa deben involucrarse para lograr el éxito”, indica la Doctora Agurto.

Otro detalle es no asociar la comida con emociones, sentimientos o determinadas actividades. Por ejemplo: no caer en el error de darle una galleta cada vez que el niño llora pidiendo algún tipo de atención o como cura cuando se hace alguna herida. La comida debe ocupar un lugar y momentos determinados.

Para tener en cuenta:

- En el 50% de los casos, la obesidad aparece antes de los dos años, el resto se observa en los periodos de mayor crecimiento, particularmente en la pubertad y adolescencia.

- En los niños, hay una manera práctica (aunque no exacta), para calcular el peso desde los dos hasta los cinco años de edad. Resulta de multiplicar la edad en años por dos más ocho (niño de tres años=3 x 2 + 8=14 kg.) Estos factores tienen que ser cuidadosamente comparados cuando se analiza la obesidad en los niños y adolescentes.

- La obesidad contribuye entre otras causas a incrementar la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, alteraciones esqueléticas, hipertensión arterial, hipercolesterolemia e inadaptación psicosocial entre las más importantes.

MI HIJO AÚN NO HABLA

Mi hijo aún no habla

Mi hijo aún no habla

“Tengo una bebe de 18 meses y estoy preocupada porque no habla. Sólo dice mamá y papá. El pediatra me dice que es normal, que hay niños que tardan más que otros, pero yo tengo miedo. Además, mi pequeña es hiperactiva y llora por cualquier cosa”.
(Beatriz, 39 años)

“Mi hijo tiene dos años y tres meses y aún no habla, sólo balbucea. Apenas si dice papá y mamá. Lo demás son palabras y frases incomprensibles. No sé qué hacer. Algunas personas me dicen que es normal, pero yo pienso que tiene un problema sólo que no sé de qué tipo”
(Raúl, 28 años)

El tiempo que le toma a un bebé desarrollar el lenguaje varía mucho, puede decir su primera palabra entre los siete y los 15 meses, tener un vocabulario de diez palabras a los 15 meses y de 50 palabras entre los 18 y los 30 meses (las cuales usa como etiquetas para nombrar a personas, animales y cosas, y a las cuales puede dar una entonación diferente para enfatizar el significado de lo que quiere decir) y combinar las palabras entre los 16 y los 30 meses.
“El niño desarrolla la posibilidad de hablar y comunicarse alrededor de los 2 años”. Afirma la Lic. Janet Oliveros, Directora del Instituto Peruano de Psicoterapia y Desarrollo Personal.

“Los padres deben tener especial cuidado con las palabras que emplean, ya que son esas mismas las que el menor va a usar, repetir, porque el aprendizaje se da, justamente por imitación. Por eso no hay que alarmarse innecesariamente, ya que si el niño aún no habla es tal vez por falta de una adecuada estimulación, de un modelo. Probablemente, sus padres son personas poco comunicativas, reservadas, muy calladas y entonces, si el pequeño ve eso, ha de imitarlo”. Señala la licenciada.
Hacia los 30 meses, el niño debe empezar a estructurar las frases de manera más compleja, para eso requiere de la ayuda de los padres. “Deben hablarle correctamente porque ocurre que algunos niños hablan con diminutivos y en lugar de pronunciarle la palabra o frase adecuadamente, se le refuerza el error”.

El problema del niño que aún no habla puede ser de origen biológico, neurológico o como resultado de una situación familiar poco adecuada. En cualquiera de los casos, lo más recomendable es someter al menor a una evaluación integral, sugiere la especialista.
Puede deberse, también a la sobreprotección. “Esto es muy dañino para los pequeños desde cualquier punto de vista. Muchas veces, no desarrollan sus habilidades para hablar o comunicarse porque lo hacen sentir siempre como un bebé y todo el sistema familiar refuerza esa actitud”. Nos advierte Janet.
Si todavía no pronuncia bien todas las letras, no te preocupes, tiene hasta los cinco años para lograrlo, especialmente la “rr” y la “s” que son las últimas letras que conseguimos decir correctamente.
Entender y usar el lenguaje es un elemento crucial para dejar de considerar a un niño en la edad de transición y catalogarlo como preescolar.

Para tener en cuenta:
- Háblale constantemente, trata de hacerlo directamente, velo a los ojos, deja que vea tus gestos y ten momentos privados para platicar o leer libros con él.
- Al hablarle ayúdalo a entender lo que dices, realizando las acciones a las que te estás refiriendo.
- Ayúdalo a entender que al hablar buscas mantener una conversación, contestándole cuando intente comunicarse. Sé un intérprete entre él y la gente extraña, tú lo entiendes mucho mejor que ellos.
- Otra manera de propiciar el desarrollo de las habilidades cognoscitivas y comunicativas de nuestros hijos es leerles los libros textualmente, así utilizarás un vocabulario mucho más amplio que puede aprender y más adelante utilizar.

CÓMO ALIMENTAR LA AUTOESTIMA DE NUESTROS HIJOS

Siempre apoyando a nuestros hijos

Siempre apoyando a nuestros hijos

Un tema que me interesa sobre manera porque creo que es la base para formar seres humanos libres y felices es la autoestima y cómo desde nuestro rol de padres podemos alimentarla para hacer de nuestros hijos personas que se quieran para que puedan amar y ser amados.

Le trasladé esta inquietud al psicólogo Manuel Saravia, Director del Instituto Gestalt y me dijo lo siguiente: “Los padres pueden alimentar la autoestima de su hijo invitándolo a sentirse bien con él mismo a través de frases como ¡te quiero mucho!, ¡eres muy importante para mí!, ¡me siento muy orgulloso de ti! o ¡nuestro hogar se llenó de felicidad con tu llegada!.

Otro aspecto muy importante es el contacto físico. “Para los niños es especialmente valioso recibir el abrazo de sus padres. Además de una expresión de cariño, es una manera de brindarles seguridad. De igual forma, el asignarle tareas y responsabilidades de acuerdo a su edad, lo hará sentirse valioso, útil.

¿Y cómo hacer para mantener y fortalecer la confianza padre – hijo?
“Lo primero que debe aprender todo padre es a escuchar. Recuerda que nuestros mejores amigos son nuestros mejores oyentes. Escuchar significa no interrumpir, no juzgar, no reprochar; tampoco amenazar ni criticar. También es importante frases o mensajes como ¡cuenta conmigo!, ¡estamos juntos en esto!. Hacerle saber en mensajes y actitudes que tiene la libertad para expresar lo que piensa y siente; para equivocarse y aprender de sus errores.

Un detalle que Manuel mencionó y creo debe mantenernos en alerta es que los niños con baja autoestima son más propensos a caer en las garras de los abusadores sexuales. “Es importante estar atentos a los cambios en su estado de ánimo. De un momento a otro puede mostrarse irritable o tenga un llanto fácil, no quiere jugar, se cansa con facilidad, anda solo. Es importante, también observar si rechaza o se muestra hostil y hasta asustado con alguna persona de su entorno cercano”.

Y es que generalmente, los niños víctimas de abuso sexual reciben la agresión por parte de alguien muy cercano, de su entorno, y esa experiencia para el niño no necesariamente es desagradable. “El adulto maliciosamente comienza a acariciar y a estimular sus zonas erógenas y el niño por falta de información desconoce que esto está mal y muchas veces el mismo niño lo busca. El adulto lo manipula diciéndole que debe ser un secreto. Para cuando el niño(a) toma conciencia y tiene la fuerza para enfrentarlo, pueden haber pasado años”. Indica el psicólogo.

Pero ojo, que irnos al extremo de sobreproteger a nuestro pequeño, puede hacer de él un ser con pocas habilidades sociales.

“Generalmente los niños callados, extremadamente introvertidos, son la consecuencia de violencia intrafamiliar así como de la poca estimulación recibida en casa para participar en conversaciones en el hogar. Las descalificaciones como ¡cállate la boca!, ¡tú no sabes!, ¡no te metas, es conversación de grandes!, son muy dañinas para un niño”.

Para tener en cuenta:
Los niños y niñas deben aprender a distinguir quien los ama y quien sólo busca someterlos o usarlos. Es necesario hablar en el hogar sobre el abuso sexual. Hay padres o madres que piensan que hablar sobre este tema puede desatar temores en sus hijos e impedir un sano desarrollo sexual. Al contrario, hablar sobre el tema facilita que no sean víctimas de abuso.

Para evitar que nuestro hijo sea “el lorna”, tenemos que enseñarle a reclamar, a poner límites, a defender sus legítimos derechos, a defender sus ideas y puntos de vista. Tenemos que protegerlo pero no sobreprotegerlo. Desde pequeño debe de ir tomando decisiones como por ejemplo: escoger su ropa; sentirse libre de decir lo que piensa y siente. Los talleres de teatro y de autoestima pueden eventualmente ayudarlo en el desarrollo de habilidades sociales.

http://evaperu.blogspot.com/

PADRE DE HOY

Me piden que escriba sobre ti. Que cuente cómo eres como papá y tengo tanto que contar que no sé por dónde comenzar.
Lo haré por el principio: te llamas Eduardo Chávez y tienes tiene 41 años, pero quienes te conocemos, te llamamos cariñosamente Yayo. Tienes dos hijos lindos y soy testigo de tu inmenso amor por ambos.
La primera vez que supiste que ibas a ser padre, te comprometiste de manera espontánea con todo lo relacionado al embarazo. Fluyó de manera natural.
Tenías por entonces 37 años y querías una mujercita. Dios te premió con una hermosa bebé que nació el 23 de setiembre del 2004 y tal como lo habías sabido siempre, le pusiste Fátima. Entraste a la sala de partos y fuiste el segundo, después del médico en cargar a la pequeña. Es más, venciendo los nervios y la mezcla de sentimientos de tan inigualable momento, ayudaste a cortar el cordón umbilical y aparentemente sereno, te diste tiempo para grabar cada detalle, cada expresión; todo lo que pasaba con Fátima y a su alrededor.
Tras tu separación y posterior divorcio, comenzó para ti un sufrimiento que no se lo deseas a nadie. Tu bebe tenía apenas cuatro meses de nacida y no te permitieron verla más.
Sé de tu sufrimiento y hoy, cuatro años y medio después, soy testigo de tu lucha y de esa tremenda paciencia que hace que te admire cada día más. Sé también que tu mejor regalo por el día del padre sería que la justicia se imponga y puedas ver nuevamente a Fátima.
Si supieran con cuánto amor le has ido comprando y juntando regalos, juegos, cuentos y cosas que aguardan por ella en esa habitación a la que entras y aunque disimules, te llena de nostalgia.
Y es que tú, mi querido Yayo eres un PAPÁ A CARTA CABAL. Mientras luchabas incansable por vencer cuanto obstáculo te ponían en ese incomprensible afán de impedirte ver a tu pequeña, nos dimos cuenta que aquella amistad de tantos años, se transformó en amor y decidimos compartir nuestra vida y avanzar uno al lado del otro en la misma dirección.
Recuerdo claramente tu expresión cuando te confirmé que estaba embarazada. Era uno de tus deseos y mío también, aunque yo no era tan consciente de ello.
Tu entusiasmo y felicidad te iluminaron el rostro de tal manera que sólo confirmé que realmente naciste para ser papá.
De inmediato compraste uno de esos aparatitos que permiten oir los latidos del bebe. “Loquito de la tecnología”, no tardaste en bajar de internet música especial y te sentí mucho más cerca, pendiente de mí, engriéndome más que de costumbre y al tanto del crecimiento de “mi panza”; hablándole al bebe para que se familiarice con tu voz y sepa que eres su papá. No faltaste a una sola de las ecografías y no puedes imaginar cuán importante ha sido tu presencia especialmente en esa etapa.
Venciendo tu timidez y el cansancio, fuiste conmigo a las clases de psico – profilaxis y sé que aguantabas la risa cada vez que me veías esforzándome para ejecutar los ejercicios.
Cuando fuimos para la que pensamos sería una consulta de rutina y la doctora me dijo: “te quedas internada”, lo tomaste con calma y me tranquilizó muchísimo que permanecieras conmigo todo el tiempo.
¿Te acuerdas cómo después de hacerse esperar tanto, nuestro bebé decidió venir al mundo tan de repente?. Todo fue tan rápido que temí que no te avisaran para que dejaras el trámite que hacías en el primer piso. Felizmente, llegaste a tiempo y fuiste la mano firme y compañera que me sostuvo y me dio la fuerza para seguir pujando y permitir que Daniel se encontrara con ese mundo que estamos redescubriendo a través de sus ojos.
Te he visto pasar las malas noches y hacer de todo para aliviar los cólicos que atormentaron al pequeño hasta los tres meses. Pusiste en práctica todos y cada uno de los consejos que leíste en los artículos por internet. Te he hecho notar tus ojeras porque sabes de malas noches, cambio de pañales y botada de chanchitos.
Bañar al bebe fue algo que hicimos juntos al comienzo porque nos daba mucho miedo, pero ahora tenemos la confianza y seguridad para hacerlo de manera individual.
Debo reconocer que has sabido lidiar, también con mis cambios hormonales pre y post parto.
Regresar a trabajar me dio penita porque Daniel tenía tres meses y ya me había acostumbrado a nuestra dinámica, pero me fui con la tranquilidad de saber que se quedaba contigo. Solos tú y él.
Hoy que nuestro pequeño ya tiene 10 meses, puedo afirmar que eres un experto preparándole la leche, dándole el biberón, entreteniéndolo y sobre todo, haciéndolo dormir. De hecho, cuando llega la noche, el bebe te busca para acurrucarse y sólo entonces, se deja llevar por Morfeo. Cuando eso pasa, veo cómo la emoción inunda tus ojos, orgulloso papá.
No ha sido fácil, pero tú sigues en pie (muchas veces con ojeras), pero contento y no sabes cómo te brilla el rostro con cada novedad de Daniel.
Adoras a tu hijo y sé que no ves las horas de reencontrarte con Fátima. Confío en Dios que eso ocurrirá muy pronto.
¿Sabes, mi querido Yayo?, a la luz del tiempo transcurrido y de todo lo vivido, sólo puedo afirmar una cosa: no pude elegir mejor padre que tú para mi hijo.

SER AMIGA DE LA SUEGRA, ¿ES POSIBLE?

Con mi suegra y Pia en el nido de Daniel

Con mi suegra y Pia en el nido de Daniel

“Puedo tener una relación llevadera con mi suegra en la medida que ella esté segura de su rol como madre y me permita desarrollar mi condición de esposa. Si no trata de dirigir nuestras vidas (la de mi esposo, mi hijo y la mía), todo bien”.
(Natalia, 37, Gerente de Recursos Humanos)

“Me llevo excelente con mi suegra porque vive en otro país. ¡No es broma, es en serio!”.
(Micaela, 24, Comunicadora)

Ahora que hago vida de pareja y que tengo un bebe de casi nueve meses, puedo afirmar que la mía es una suegra extraordinaria. La “China” es una mujer inteligente, tierna y muy querendona. Adora a su esposo e hijos y por supuesto, a sus nietos. Daniel, mi hijo es el más pequeñito de los nietos y valgan verdades, la China “babea” por él y el pequeño corresponde a ese cariño tan grande con un entusiasmo impresionante cada vez que la ve.

Puedo afirmar que la nuestra, además de una relación familiar, es una relación amical. Tengo la confianza suficiente como para hablar de cualquier tema y creo que ella también sabe que puede contar conmigo.

No compito ni me siento amenazada por ella, por el contrario, le agradezco a Dios por tenerla.

Creo que con la suegra, el tema está muy satanizado… o será que justo las que conozco son A 1: mi abuela y mi mamá son suegras ¡mil puntos! (no es porque sean tan cercanas a mí, sino que de veras, actúan con inteligencia y jamás se entrometen – aunque sientan las ganas de decir o hacer algo- se muerden la lengua y reconocen que hay espacios que no pueden invadir a menos que sean llamadas).

La destacada psicóloga y psicoanalista Lupe Maestre nos da algunas reglas de oro:
- No tienes que ser necesariamente amiga de tu suegra, simplemente respétala.
- Se puede encontrar muchos defectos pero también muchas virtudes.
- No se necesita hacer demostraciones de poder “yo tengo a tu hijo ahora”, basta con establecer límites saludables.
- No excluyas a tus suegros de tu vida: dales un espacio en la semana para que estén con su hijo, o con ustedes como pareja y así te puedan ir conociendo mejor.
- Que no te conozcan solo como la esposa de su hijo, sino por ti como persona.
- Muestra tu personalidad de forma natural. No por agradar tienes que asumir actitudes postizas que pueden transmitir una imagen de falsedad.
- Ten en cuenta su fecha de cumpleaños y su aniversario de matrimonio, hasta saber sus gustos en comidas, por ejemplo.
- No le cuentes problemas conyugales ni la conviertas en confidente, es obvio de qué lado va a estar.
- No trates de cambiar sus costumbres.

Para tener en cuenta
El punto de partida debe ser comprender que lo único que desea la suegra es que sus hijos estén contentos. Pero si es una suegra que se inmiscuye en la relación de los hijos, hay que hablarlo seriamente con la pareja.

BAÑAR AL RECIÉN NACIDO: TODA UNA PROEZA

No importa la cantidad de consejos y recomendaciones que hayamos recibido, bañar a un recién nacido (y más aún, siendo madres primerizas), se nos puede hacer ¡un mundo!.

“A mí, lo que más me preocupaba a la hora de bañar a Fernanda era el tema del ombliguito y los oídos. Las dos primeras semanas de vida de mi hija, fue mi mamá quien bañó a mi pequeña. Yo participaba, claro y observaba todo con detalle. Pero un día, estaba sola en casa y había que bañar a la bebe, así que hice de tripas corazón y me lancé a la aventura de hacerlo sin ayuda y me di con la grata sorpresa que podía hacerlo y muy bien. Desde entonces, yo baño a Fernanda y no cambio por nada ese momento de conexión con mi hija que hoy ya tiene cinco meses”. Nos cuenta Eliana Caballero, Periodista y mamá de Fernanda Lucía.

Para mí, bañar a mi hijo fue también todo un reto. Cuando nació Daniel (hace ya ocho meses y medio), en la clínica nos llamaron a mi novio y a mí para que observáramos cómo debíamos bañarlo. Cuando lo hizo la enfermera, todo parecía tan sencillo; pero cuando te toca aplicar lo aprendido, otra es la historia. Al principio, Yayo y yo lo hicimos juntos, hasta que gané más confianza y decidí hacerlo sola. Mi principal temor sigue siendo el que no le entre agua a los oídos y le pueda causar una inflamación. Me han dicho que el de oído es un dolor terrible, más fuerte que el de muelas, por eso mi miedo.

Algunos pediatras sostienen que al bebe hay que bañarlo (con inmersión) desde el primer día a pesar que el cordón umbilical aún no se ha caído (sugieren lavar esa área con delicadeza, luego secada y tratada con alcohol normal para luego ser cubierta con una gasa). Otros, en cambio, opinan que sólo se debe efectuar un baño con esponja hasta que ya no haya cordón (por lo general tarda en caer una semana después del nacimiento). En todo caso, lo recomendable es que usted siga las indicaciones del especialista que trata a su bebé.

Aquí, algunas recomendaciones generales:

- Cuando bañes a tu bebé, mantén la temperatura del cuarto tibia.
- Controla la temperatura del agua, sumergiendo el codo antes de introducir al bebé.
- No uses jabones o champú formulados para adultos porque son muy fuertes para la piel del bebé.
- No laves la parte interna de las orejas del bebé.
- Para limpiar los ojitos, comienza a lavar la zona cercana a la nariz y luego sigue lavando hacia arriba.
- Lava el cabello más frecuentemente si tu bebé desarrolla una “costra láctea” o “dermatitis seborreica”, que es una especie de costra amarillenta que se forma sobre el cuero cabelludo del bebé.
- Cubre la cabeza de tu bebé con una toalla tan pronto como hayas terminado de bañarlo para evitar que pierda calor y se resfríe.

Para tener en cuenta:

Antes de comenzar, asegúrese de tener todo lo necesario para bañar al bebé:
1. Toalla con capucha
2. Jabón suave
3. Champú para bebés (ahora hay en el mercado varias marcas de champú que sirve para lavarle desde la cabeza hasta los pies y no irrita los ojos)
4. Pañal
5. Ropa limpia
6. Algún juguete para entretener al bebé

* Articulo publicado en la revista EVA

LOS NIÑOS Y LA SEMANA SANTA

Los niños y la Semana Santa

Los niños y la Semana Santa

INTRODUCCIÓN
Explicar a un niño el real significado de la Semana Santa puede resultar una tarea algo difícil para los padres. ¿De qué depende?, ¿cómo hacer que un niño llegue a entender el real significado de la celebración más importante para el mundo católico?, ¿cómo no caer en la tentación de “aprovechar” esos días para salir de viaje, de paseo en busca del descanso, la diversión y olvidar el estrés?

“Se debe utilizar básicamente, material gráfico, específico para niños, con un lenguaje sencillo y plantear el tema a manera de cuento. En el caso del concepto de muerte, se le puede explicar al niño que Jesús se fue al cielo, que está descansando y aunque no lo podemos tocar, él está allí. Es decir, sentir la presencia sin que esté la persona. Sentirlo en ausencia”. Sugiere la psicóloga infantil Claudia Otiniano.

Para el Padre Juan De Dios Rojas, Vicario del Callao, el niño debe oir, pero sobre todo, debe vivir la Semana Santa en familia. “Es importante renovar en familia el recuerdo de la muerte y resurrección de Jesús, quien murió precisamente para liberarnos de nuestro egoísmo y podamos gozar así de la vida verdadera que es la vida eterna; porque Dios, que es el papá de Jesús y papá de todos, quiere lo mejor para cada uno de nosotros”.

El sacerdote opina que al niño desde pequeño hay que hablarle con la verdad. “La Semana Santa es un tiempo de renovación espiritual. Nos ayuda a centrarnos en lo que Jesús vino a hacer por nosotros. Tal vez una manera de hacerle sentir al niño esta celebración sea llevarlo a compartir lo que más le gusta con otros pequeños que menos tienen. Que interiorice el concepto de no ser egoísta. El egoísmo es uno de los principales pecados del hombre”, afirma el religioso.

Me pregunto, ¿cómo hacer cuando viene tu hijo y te reclama porque sus amiguitos se van de viaje o de campamento con sus papás por Semana Santa?

La Psicóloga nos dice que “hay que explicar al menor que no todas las familias creen en lo mismo ni viven de la misma manera, pero que hay que respetar la forma de pensar de cada quien. Recalcarle, en todo caso, que como la nuestra es una familia católica, creemos en Dios que es Jesús y que así como Él se sacrificó, nosotros también debemos hacer lo mismo, ponernos en su lugar, comprometernos con Jesús”.

El Padre Juan José añade que “hoy en la mentalidad del mundo está la búsqueda de la diversión, pero, se olvidan que en Semana Santa, la verdadera alegría la vamos a encontrar descansando a los pies de Cristo, recreándonos en el Dios que viene a darnos vida. Así como el grano de trigo debe morir bajo tierra, nosotros tenemos que morir a nosotros mismos (renunciar a cosas que nos dan placer, olvidarnos del egoísmo) para que podamos tener vida y dar vida a los demás. Además, no olvidemos que familia que reza unida se mantiene unida”.

Para tener en cuenta:

Existen iglesias y parroquias donde celebran misa específicamente para niños y ellos participan activamente de la celebración.
En Semana Santa, los padres deben evitar que sus hijos pequeños vean solos las películas que dan en televisión porque si alguien no les explica, la violencia y los hechos que ven pueden resultarles demasiado chocantes.

* Articulo publicado en la revista EVA

VIVIENDO CON MI ABUELO

Viviendo con mi abuelo

Viviendo con mi abuelo

Paciencia, respeto y tolerancia son las bases para establecer una convivencia pacífica.
Pero, ¿qué hacer cuando uno de los miembros de la familia es nuestro abuelo y se la pasa gruñendo mañana, tarde y noche?

“Una de las primeras necesidades de todo ser humano es la de sentirse aceptado, querido, acogido, perteneciente a algo y a alguien. Es precisamente en estos sentimientos en los que se basa la autoestima. La autoestima consiste en saberse capaz, sentirse útil, considerarse digno”. Afirma la Psicóloga Josefina González

Cuando por alguna circunstancia se hace necesaria la convivencia con los abuelos, muy a menudo surgen dificultades y conflictos. Las razones para que se dé esta situación son múltiples: una enfermedad que imposibilita a la persona mayor, dificultades económicas, la viudez. Esta convivencia, trae consigo una reducción de independencia e intimidad de los miembros de la familia, tanto de los adultos como de los jóvenes, pero también puede traer un enriquecimiento de la relación, si se obtiene un acuerdo y se trabaja para facilitar la vida en común.

“Por eso es importante que el abuelo sienta que realmente forma parte del grupo, del “equipo”. Se le debe hacer partícipe de las cosas relacionadas con el hogar y debe asignársele tareas como a cada uno de los miembros de la familia”. Afirma la psicóloga.
Los abuelos, sienten que han perdido su espacio de poder cuando van a vivir a casa de sus hijos. También sienten una pérdida de independencia al vivir con sus hijos. Es común que el anciano deba compartir la habitación con un nieto, pues el espacio reducido no permite otorgarle una habitación propia.
“Los adultos mayores pueden desarrollar las mismas actividades que cuando eran jóvenes la diferencia radica en la disminución de algunas capacidades motrices como la velocidad, la fuerza, la resistencia, la agilidad, la coordinación”. Agrega la especialista.
Los nietos suelen ser la principal fuente de conflictos, ya que los abuelos no suelen compartir las ideas sobre su educación, y tienden a interferir, y cuando no se acata su intervención, suelen tomárselo como una agresión.
Los nietos también sufren. Pierden intimidad, la posibilidad de jugar a sus anchas, el dormitorio ya no es su reino de la fantasía, sino que se convierte en fuente de prohibiciones, no ruido, no juguetes tirados, etc.
“Pese a los conflictos, también hay ventajas en esta situación: los abuelos pueden encargarse de los nietos cuando están bien de salud, jugar con ellos, transmitirles sus experiencias, brindarles ternura. También resulta positivo para los abuelos, que se sienten útiles al poder ayudar a la familia”. Añade la Dra. González.
Se debe romper con la tradición de ser un abuelo inactivo, triste, callado, viviendo de recuerdos. Este camino lleva aceleradamente al mal envejecimiento.
Los tiempos actuales llaman a tomar conciencia sobre el proceso que experimenta el cuerpo, rescatando lo bueno del pasado mediante la reminiscencia, valorando lo que se ha vivido, creando y recreando el presente.

Para tener en cuenta:

La actual situación económica, ha propiciado en los matrimonios que tanto el hombre como la mujer trabajen fuera; en virtud de ello, reciben la ayuda de los abuelos para cuidar a sus hijos, contribuyendo así con su tiempo y dedicación a que los niños sigan sintiendo el calor de un hogar.

* Articulo publicado en la revista EVA

VIAJAR EN FAMILIA

Viajar en familia

Viajar en familia

Si algo recuerdo con especial cariño de mi niñez y adolescencia, son los viajes familiares.
Somos una familia numerosa y cada reunión – ya sea cumpleaños, Día de la Madre o del Padre o por lo que fuere, sirve siempre de pretexto para hablar de cuando fuimos a Ayacucho y mi mamá se la dio de “experta recolectora de tunas” y todos terminamos con espinas hasta dentro de la garganta. O cuando en Arequipa todos menos yo tomaron leche recién salidita de la vaca y poco después tuvieron la urgencia de un baño mientras esta servidora se lo pasaba sin ningún apuro.
Y ni qué decir de las veces en que bien cogidos de mi mamá (en ese entonces éramos cuatro hermanos) nos trepábamos al tren que al igual que hoy partía de Desamparados, pero dejaba la posibilidad de “subir al vuelo” para una vez dentro pagar los pasajes respectivos.
Es increíble cómo algo que podría tomarse como mera diversión, en realidad, sentó las bases de integración familiar que nos mantiene unidos a pesar de haber crecido, formado nuestras propias familias y del trabajo y los horarios que no nos permiten vernos con la frecuencia que quisiéramos.
“Cuando los padres ofrecen atención a sus hijos, aunque sea una pequeña cantidad de tiempo, éstos se sienten amados, queridos, y la posibilidad de sentir dolor, abandono o portarse mal disminuye”, afirma la Psicóloga Josefina González.
Estudios recientes establecieron que las personas recuerdan con más facilidad determinados hechos o circunstancias que le ocurrieron hace años, en lugar de lo que le pasó el día anterior, porque la memoria guarda con más facilidad los datos que tienen alguna carga afectiva o emocional que los detalles cotidianos.
“Es que mientras uno ríe, comparte y disfruta un paseo con la familia, va afianzando y fortaleciendo lazos que quedarán grabados en la memoria afectiva de cada una de las personas involucradas. Además, hay que tener en cuenta que cada uno de los miembros de la familia cubre algunas necesidades emocionales de los demás creando una interdependencia entre todos los miembros”. Afirma la Psicóloga.
El paseo se convierte en una experiencia integradora, enriquecedora; por eso es importante, también, ir con la mejor disposición, con las ganas de pasarla bien, con una actitud positiva.
“Si uno de los miembros de la familia, va al paseo a regañadientes, puede que termine por estropear una experiencia que debiera ser agradable. Hay personas que se dedican a ver sólo lo malo: que si hay bichos, que si el clima o la comida; que no hay un baño “decente”, que si la incomodidad aquí o allá. Lo mejor es tratar de integrar a esta persona, pero, si al final persiste en encontrar sólo lo malo, hay que dejarla con lo suyo y no permitir que esa actitud perjudique el buen ánimo de los demás”. Agrega la especialista.

Para tener en cuenta:

Es fundamental que los padres le hagan saber y sentir a sus hijos que valoran el tiempo que pasan junto a ellos tanto o más como el tiempo que pasan con amigos o en el trabajo o en otras obligaciones.

* Articulo publicado en la revista EVA

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