Esperando a un poder judicial demasiado lento

Cuando uno ve o escucha algunos casos relacionados con el Poder Judicial, suele creer que nunca pasará por algo así o cuando menos resulta un tema más bien lejano.
Ahora, que me he convertido en uno de esos tantos litigantes cuya vida está en manos de jueces y vocales, comprendo que no hay peor injusticia que una justicia lenta.

Es triste, frustrante y muy duro reconocer que – en la mayoría de casos – para las autoridades del poder judicial sólo somos expedientes, rumas de papeles que con displicencia llevan de un lado a otro. No se detienen a pensar que en cada uno de esos legajos se acumulan horas de angustia. No tienen ni la menor idea de todo lo que significa – en términos de desgaste emocional – que finalmente decidan lo más inteligente: simple y llanamente, que las leyes se cumplan.
Yo no estoy pidiendo nada del otro mundo.

Pese a todas las acusaciones que falsamente presentaron en mi contra, el tiempo y todas las pruebas que junto a mi abogada fuimos presentando han servido para que los fallos salgan a mi favor, me den la razón; pero aún así hasta ahora no puedo ver a mi hija porque mi ex esposa sigue sin acatar las órdenes judiciales y no pasa nada…..no pasa nada para ella, porque para mí son más días sin ver a Fátima, son días en que no disfruto de esa personita que sin saberlo, me acompaña siempre, y es que la llevo en mi mente y en mi corazón.

Que se entienda bien, no estoy pidiendo un favor ni un trato especial. Simplemente estoy luchando porque se reconozca mi derecho a estar con mi hija. El derecho de mi niña a contar físicamente con su padre. A nuestro derecho como ciudadanos de este país a contar con el respaldo de las leyes que fueron hechas, precisamente para protegernos y no para hacernos sufrir sin razón alguna.
Pese a todo, no pierdo la fe en la justicia.

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